Regresar al menú principal

POESÍA

 

 

 

 

 

 

 
 
 

 

 

Prólogo I
Contrapuntos Celestiales

CARMEN AMARALIS VEGA OLIVENCIA ―CAVO―, sublime poeta y destacada científica, nos deleita con este poemario de esencia espiritual y a la vez de alta sensualidad, a través de una correspondencia de amor platónico que se desarrolla entre dos personas que no se conocen sino por la magia de la poesía.
La lectura de este libro me lleva por analogía al recuerdo de Contrapuntos en delirio, de la misma autora; y a Amor desde el alma de Rossibel Ipanaqué (Perú) y Alfred Asís (Chile), textos que asimismo grafican, bajo el método epistolar de ida y vuelta, la sempiterna relación entre la mujer y el hombre.
Carmen Amaralis y Alberto Plaza compaginan este interesante contexto, donde CAVO expresa sus íntimos sentimientos con la fuerza de su personalidad que habita en los espacios infinitos del cosmos y en la naturaleza de la tierra, sabiendo que sus versos reverberan al sol antes de evaporarse como las espumas en las playas del mar.
Por lo anterior, Carmen Amaralis dice en «Ser yo», yo cargo las sombras del universo, reponsabilidad existencial que ella resuelve al declarar que hace un pacto con la vida.
En este pacto con la vida, CAVO continúa con sus peculiares frases, como por ejemplo cuando acuña «Lágrimas negras» como título de su segundo poema, mostrando creatividad y acierto linguístico en su discurso poético.
Nuestra escritora puertorriqueña que se autodefine como muy mujer/ unas veces fuerte roble/ otras débil zumbido de abeja, desnuda su YO con la verdad (no apta para cucufatos)
libre de prejuicios de sociedades hipócritas, para entregarnos un hermoso contexto de deseos y ensueños:

Ahora mi alma fugitiva suplica tu presencia,
desea aquella suavidad de tu espalda,
volver a olfatear el aroma agradable de tu nuca,
lamer la delicada miel de tu boca,
revivirme en tu miel,
sintiéndome mujer joven otra vez.


A estos versos, el poeta Alberto Plaza responde: ...eres mujer perfecta, la esencia de tu alma no es solamente por fuera, sino también por dentro, descubrí en tu interior esa hermosa puerta llena de silencios... tú que navegas por mi sangre...
Siguiendo al mismo poeta, veamos otra de sus respuestas siempre en prosa poética:
...absorbí el agradable néctar de tus labios, descubrí la locura y la pasión que secretaba cada poro de tu cuerpo...
Estamos ante una lectura liberadora de recuerdos subyacentes, de angustias desesperadas y remordimientos, de tedio y melancolías; no obstante el antifaz de los sentidos galopantes,
de las miradas ardientes, de susurros que recorren nucas de cuerpos desnudos en las noches mientras afuera llueve; de manos que conocieron la erección de la piel hirviendo de
deseos... Y en fin, del delirio con que se aman los locos.
Hay dolores y gozo en la vida y poesía de mi entrañable amiga Carmen Amaralis. Bastaría leer el poema «Cinco tumbas visité» para comprender a la niña convertida en mujer a lo largo de una existencia trágica que se sintetiza en cinco dolores diferentes, donde la añoranza de su querida madre aún arde como daga de acero/ en el centro de mi corazón.

Tal vez Vega Olivencia no se haya detenido en pensar que es su honda tristeza la que le empuja a la alegría, por un imperativo categórico de su destino. Conozco a Carmen Amaralis lo suficiente como para emitir este juicio. Ella ha padecido lo indecible como las grandes mujeres de la historia universal, y su biografía es una novela. CAVO registra las
más altas calificaciones literarias y científicas, ha publicado numerosos libros de poesía, cuentos, ensayos, etc., además de liderar en sus relaciones sociales en el ámbito nacional e
internacional. Le agradezco infinitamente el haberme elegido para formular mi apreciación de este bello libro, deseándole que siga adelante como fuerte roble, y esperando siempre
que la noche sea larga.


Raúl Gálvez Cuéllar
(escritor y crítico literario, Lima, Perú)