Hirviendo viva (Relato para competir con menos de 300 palabra)

 

Me tomó hora y media sacrificarlos. De pié, miraba aquellos ojos en aguas abundantes. Comencé esta madrugada, y los marronazos deben haber despertado todos mis sentimientos ocultos.
A Marronazo va y marronazo viene, logré desprenderle la carne y sacarle el jugo a aquellos cangrejos desesperados. Siempre sufro mucho cuando decido cocinarlos.

El vendedor los trae bien temprano, vivos, luchando por la vida. Si no eres experto, te cortan un dedo con las palancas, te laceran las manos. Yo los espero con un caldero de agua hirviendo. Crueldad pura.
Sufro, juro que sufro cuando el pescador los va echando, uno a uno, en aquella agua criminal. Me miran angustiados, crujiéndome
maldiciones.

Poco a poco van muriendo, mientras yo experimento una transmutación, siento la piel quemada, me ahogo. Me arranco con mis propias manos mis múltiples ojos, uno a uno, y quedo ciega, en absoluta tiniebla.
Ya no veo mi entorno, pero es entonces cuando me doy de cara con mi interior. Me rodean las sombras. Y agradezco a la vida la fuerza que me ha dado para vivir buscando luz.

Ya pronto llegarán mis invitados. Esta noche cenaré rodeada de amigos el sacrificio de mis ojos.

 

Carmen Amaralis