(versos marinos) A Don Luis E.

 

En la increíble soledad del tiempo,
entre dunas y madrigueras ocultas
asoma el rostro la fantasía.
Hay tesoros eternos en la arena desierta,
pero falta la piel de intrépidos marinos.

En la frescura de las algas vírgenes
habita el ardor que flota en los
labios del sol.
La garganta del mar
esconde la sirena adormecida.
No escucha el alarido ni el reclamo
del guerrero voraz.

Caracolas enloquecidas cabalgan
en caballos marinos.
En escenarios de aguas tumultuosas
delfines azules vencen la inercia.

Los versos intentan unirse al combate
entre esqueletos de piratas.

 

Carmen Amaralis