El niño se levanta de su asiento, lleva rato aburrido con el juego de baseball que mantiene a su padre hipnotizado. Va directo a la cocina, donde se encuentra la mamá en las labores aborrecibles del día a día.
-Mami, ¿Qué es actividad sexual?
-Niño, pero, ¿de dónde sacas tu esas preguntas?
-De la tele, mami. Un señor con una sonrisa bien ridícula dice que esas pastillitas Viagras son buenas para la actividad sexual.

La madre, se seca las manos en el delantal, y se acerca al padre con cara de preocupación.
- Ismael, vas a tener que poner cuidado con lo que dejas ver a tu hijo, mira que anda preguntando cosas raras.

El marido ni se entera, sigue idiotizado con ese juego, donde uno tira una bolita y otro le da con un palo, y sale corriendo para restregarse la cara contra una almohadilla en el barro, empuercándose hasta las narices, luego una turba de locos se levanta de sus sillas y comienzan a gritar frenéticos porque se hizo un hit.

-Mami, ¿papi hace actividad sexual? Grita el niño, impaciente.

-Ya no, hijo, ya no" le contesta la madre, entregada a sus tareas.

Mami, ¿eso de la actividad sexual, ¿es bueno?

A estas alturas ya la madre ha terminado de fregar platos, y se dirige al dormitorio para doblar la ropa planchada. El niño la sigue en su interés por el tema, y le repite la misma pregunta de forma más directa.

Mami, papi tiene actividad sexual.

La madre se queda pensativa, como tratando de recordar cuando fue la última vez que algo parecido a la actividad sexual rozó su piel reseca. Se mira en el espejo, y da un suspiro de resignación. Con lentitud se sienta en el borde de la cama, acaricia la carita preguntona de su hijo, y con un gesto amoroso, le dice.

- Veras, Tito, tu padre te fabricó por obra y gracia del Espíritu Santo.

La respuesta de la madre confunde más al niño. Sale corriendo del cuarto y con un brinco salta y queda sentado en la falta del padre.
Con un ademán de molestia, le sienta a su lado sin despegar los ojos de la pantalla del televisor, que en esos momentos muestra a la turba enloquecida. Queda perplejo cuando Tito le toma la cara con sus manitas, y le pide que le muestre su espíritu santo.

El bateador del equipo contrario acababa de lanzar un homerun con tres en bases.

 

Carmen Amaralis