Hoy deseo producir la sinfonía.
Que el alma llegue a ti  en espirales,
Y un duelo de violines se diluya
entre tu mirada y la mía.
Deseo un solo de trompetas al tocarte,
y  que sigan las notas saltando en armonía
en una danza frenética de amores.
Quiero el harpa acariciar tu rostro,
que señale el punto rítmico de tus labios al saborear los míos
para que los timbales enloquezcan de celos
al sentir el fuego que desprenden los cuerpos.
Hoy no estoy para nadie.
Necesito silencio,
¡Que se callen los necios!
Quiero sentir las teclas con la piel de mis dedos
Y entre mi (re)   y  tu  (sol)
Impedir  que se escuchen  los quejidos del cuerpo.

Porque para la música
son tan  importantes las notas como los silencios.

Carmen Amaralis Vega Olivencia (CAVO)