Cuanto te costó el camino de la gloria,
Ese adiós con el pañuelo empapado de sus lágrimas,
y un gran remordimiento estrujando tu alma.
Irte, si, irte lejos y por primera vez.

El cariño fraternal en peligro.
Es que si te alejas también se alejan las ternuras,
los abrazos tibios.

Cuanto te costó alejarte dejando atrás tus montañas verdes
para solo encontrar seco cemento gris mezclándose con el sudor de tu frente.

No tienen precio los desvelos,
Incalculable la tristeza de la soledad en aquellas cuatro paredes entre libros.

Y hubo momentos de flaquezas,
hasta de locura.
Sí, locura, ahora que lo piensas,
fue locura mezclada con tu llanto.
Pero algo se anidaba en tu pecho.

Algo fuerte,
mucho más fuerte que el delirio y la locura.
El monstruo del orgullo te gritaba.
El tiempo pasa rápido, te decía…

Pero el reloj de arena te jugaba mil trampas,
Y un día al volver la encontraste vieja,
cansada,
con sus pasos lentos.

El camino de madreselvas lleno de abrojos
Y la gloria te pareció pequeña,
tan pequeña que ahora te preguntas si valió la pena.

 


Carmen Amaralis Vega Olivencia