No puedo complacerte,
Amor, no puedo.

Algo extraño me lo impide.
Son muchas las horas de inercia,
contemplando las  gotas de rocío
que se cuelgan de las penas viejas,
y la piel dormida ya no siente.

Ya no se deslizan sobre los anhelos
 las  ganas.

Ya no puedo mirar la media luna
en el jardín pálido del delirio.

Algo se ha trastocado,
Algo se ha perdido por los huecos abiertos de mi alma.

Llevo un puñado oscuro de esperanzas,
Pero no entiendo a la  razón,
Está maltrecha.

No permite que tus rayos de luz
Iluminen estas tinieblas malditas,
Y me dejes ciega de pasión,
con deseos de vida nueva.

Algo he perdido por las rutas que calcinan.

Se desborda la impotencia

 


Carmen Amaralis Vega Olivencia