¿Cómo se arrancan estas raíces venenosas?
Se enredan en las buenas intenciones,
hacen estragos en la inocencia
y sofocan la rosa de los labios.

¿Cómo se detiene el veneno que sube por las venas
amargando la miel de la vida?
Se escapa la paloma,
su blancura grita,
grita el brillo de la piel,
retumban las cavernas que posees en el centro
y un eco doloroso se difunde hasta las sombras.

Está gris el cielo,
se va pintando de luto sin misericordia,
y aquella algarabía que alegraba la vida
ya no existe,
se ha convertido en silencios.

Silencios que amargan
el elixir sagrado de la vida.
Es necesario me ayudes a arrancar
las raíces de aquel adiós sin nombre.

 



Carmen Amaralis Vega Olivencia
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