Entre aquel suspiro eterno al presente
un mundo de vidas pequeñas,
habitaciones estrechas con camas estrechas,
gemidos olvidados,
pasillos de luz que hoy se oscurecen sin remedio.

Entre aquellos salones glamorosos,
hoy cuchitriles de espanto,
sonrojada,
desvestida,
hundida en reclamos inútiles.

En los espirales de la vida
girando en infinitos anhelos,
vivo con la intensidad de las rocas,
con la piel erizada,
y la mirada errante,
consiente de la importancia del amor.

Me desgasto en busca de su pureza.

 


Carmen Amaralis Vega Olivencia
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