Existe un puente que nos une.
Puente sagrado.
Conecta el ardor en nuestros cuerpos,
Es la nube blanca del deseo,
el centelleo que brota del corazón.
Es un  arco dorado,
oro sagrado de los Incas,
talón de Aquiles,
alas de Cupido.
Rígido entre tu mar y mi playa
es  calor  entibiando las manos,
canto  infinito del Olimpo
oleo para ungidos en delicias.
Puente profundo y  fuerte
en la esperanza de la entrega
con los cinco sentidos
de los  cuerpos en llamas.
Uno a uno satisfecho,
Mi piel en tu piel,
Sabor de tu boca en mi boca,
Música sublime en los oídos,
olor a canela en las entrañas,
mirándote a los ojos cara a cara
desde tu cuerpo hasta el mío.

Carmen Amaralis Vega Olivencia