Desde las profundidades de tus brazos de cristales
busco la sabiduría de los duendes,
rota en pedazos,
lacerada en la frente,
consigo ver claro el destino,
soy clarividente,
puedo apreciar los jardines al otro lado del mar,
nacen capullos con aromas de amor,
con colores de cielo abierto a la vida,

Desde las profundidades de las caricias
se recrea un destino que hostiga
con el polvo fino de la desilusión,
y no hay vitrales que detengan los anhelos
ni relatos de dragones en las puertas
aguardando la fuga
para tragarme entera.

Soy prisionera del amor,
y no me bastan los colores,
deseo escaparme a la vida.


Carmen Amaralis Vega Olivencia
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