Buenos días, amor, despierta,
abre los ojos,
mira que despunta el alba,
y es hora de  rozar mis labios
sobre tu piel dorada.

Es el momento justo de lograr fundirnos  
con tu carne en mis entrañas.

Ángel mío,
Deseo acomodarme entre  sus alas,
saboreando esa miel de luna
que desprenden las esencias de tu alma.

No pude dormir anoche, no, mi ángel.

La pasé desvelada  
mirando los lunares de tu rostro,
extasiada en delinear con mis labios
esas formas tan hermosas de tu cara.

Buenos días, amor, espero ansiosa
para volver a calmar esta locura
devorando tu energía milagrosa,
escribiéndote  un poema
en la mirada.

 

 

Carmen Amaralis Vega