En sequía mis huesos,
pido un premio especial,
no sé si lo merezco.

Destellos de espirales ante tu mirada opaca,
noches breves cuando se frustra el anhelo.

Necesito confiar.

El premio que espero activará mi espiral.
Quiero centellas en la mirada,
Eso quiero.

Necesito la clarividencia oculta cuando callas,
cuando tu piel se aparta,
cansado, tal vez.

Estío entre los dedos,
gris la impotencia.

Estío de tardes mustias,
jardines secos,
aves silenciosas,
lluvia fría sobre el alma,
boca sin risas,
silenciada la canción del cuerpo.

Pido que se abra la puerta de la vida,
que entre la alegría
y florezca el amor en mi jardín.

Hoy exijo una mirada ardiente.

Estoy cansada de este paraíso en ruinas,
muriendo de estío lentamente.

 


Carmen Amaralis Vega Olivencia