Anoche,
en el silencio,
escuché tu palpitar.

Me quedé quietecita.

Asustada reconocía tu existencia.

Sin ti, sin ese simétrico ritmo
imposible sentir mío ese amor.

Sentir esa ansiedad de estar viva,
de colocarme entre el suspiro y el ensueño.

Anoche supe que me habitas,
tristemente siempre ignorado.

Casi no te conozco.
Haces eco en mis sentimientos,
Respondes a mis miedos.

Te sorprendo con ese asalto del alma
que te hace enloquecer,
acelerarte,
descontrolarte hasta el peligro,
paralizando tu armonioso ritmo.

Ese ritmo que prefieres en momentos de paz.

Y le agradezco a la naturaleza
haberme diseñado con este sentimiento
de vibrar cada día rebosante.

He logrado tu ritmo en esta maravillosa vida.
Soy honesta,
agradezco tu constante esfuerzo
en el centro de mi pecho,
con ese mecanismo perfecto
para el fluir de mis amores,
esos que te aceleran hasta el peligro.

Tengo que aprender a valorarte,
Si, valorarte.

Es que sin tu palpitar muero.

 

 

 

 


Carmen Amaralis Vega Olivencia