Afortunada yo que tengo alas,
Si,  alas fuertes.
Pero hay cosas que me asustan,
que  ponen mi alma a temblar.
Esos ojos que me miran huérfanos de cariño,
desenfrenado,
ardiente,
sumido en la espera de la luz para volar.
Esas manos que quieren dar tantas carisias
que siento mi piel en llamas.
Me asusta la fuente de tu boca
que sabe succionar la savia de la vida.
Vida en desiertos florecidos
Vida  en pedregales de ardores derretida,
deseando tu humedad sagrada
tus  lágrimas de placer.
Tengo miedos de esas cicatrices
que dejan los delirios compartidos,
rodeados de mis querubines,
de mis niños celestiales.
Arropados con un ángel lujurioso
Custodiando este amor de ardientes madrugadas,
Cruzando mares.
Sí, sé que venceré los miedos,
Los  terrores ocultos
Porque soy afortunada  venceré.
privilegiada yo, que tengo fuertes alas
Para volar hasta ti
y  fundirnos
en esta imaginación febril.

 

Carmen Amaralis Vega