Rezo tu nombre tallándome las manos,
Arcángel de mis sueños.

Loca escultora  ardiendo en llamaradas,
apasionada en mis noches sin ti.

Me tallo las manos inventando caricias,
y le doy la forma de espadas afiladas.

Sangran sobre el pecho los lirios del recuerdo
cortados con las manos en dolor.

Esas mismas manos delinearon  tu rostro
que miraba extasiado mis ojos
buscando en frenesí  mi boca con pasión.

He tallado mis manos para moldear la vida
dejando que el destino decida por los dos.

Estas  manos talladas y sangrantes
las ofrezco sobre el altar del amor.



Carmen Amaralis