No te retengo más, no.

Conozco de tus ansias de volar alto, lejos.

ver el mundo es tu delirio,
las violetas en los valles sagrados,
las espinas de la cruz sobre el camino,
y tocar las alas de las aves en los cielos
mientras planeas sobre cuerpos desnudos.

Sé que te enciendes en las llamas mirándote al espejo,
ese que muestra tu imagen satisfecha
de lograr lo que quieres en la vida.

La que guarda todas tus fantasías,
ávido de conquistar  triunfos, halagos.

No te retengo, no.

Te brindo espacio donde estás.

Estoy tranquila.

Reconoce tu mismo
la distancia que separa nuestras vidas.

Porque amar es regalar libertad.

Carmen Amaralis