Ya no estoy.

Me fui disolviendo en los espacios de mi infinita soledad.

Me voy colocando de a poquito en cada hoja,
en pétalos de flores amarillas y de lirios.

Me desgasto cabalgando en amores.

Fuertemente me perdí en mi amor primero,
Dejé mi cal  en muchos labios nuevos,
y los destellos de mi alma joven
se disiparon en los espasmos de otros amores viejos.

Ya no estoy,
Y de momento siento el vacío de mi cuerpo.

Se percibe el espacio que me habita
y desvanezco en el espiral de mis recuerdos.

Rotos recuerdos de glorias pasajeras,
como pasajeros fueron los cristales verdes
colocados en mis mágicos cofres de ébano.

Ya no estoy
pero me llevo conmigo mis poemas,
la risa loca que salía de mi boca,
la ternura de mis manos frustradas de cariños tiernos,
los pies conocedores de mis rutas,
antiguas rutas de pasadizos fluorescentes
donde un día colocarán este cuerpo
con esta inútil soledad del ser.

 

 


Carmen Amaralis Vega Olivencia