Eres deseos de verano,
sol naciente,
te conviertes en
caricia  tibia y tierna,
suave pétalo en la piel del viento,
Intenso al placer nocturno,
sabio y sutil en los recuerdos.

Eres calor hirviendo en las venas
Reclamando lluvias de besos y caricias
en mis cavidades internas,
 √≠ntimamente bendecidas
con la pureza de tu mirada.

Eres fuego de verano
calcinando soledades,
con tu voz en la distancia.

Colocas cada palabra en  llamas,
cada suspiro en rayos luminosos.

Y sobre el pebetero de mi alma
tu imagen ardiendo.

Carmen Amaralis