No me mires así.

Sabes que no soy culpable.

De esta pasión solo es culpable la luna.

Esa media luna que  asoma a tu cielo
después de dejar el mío enarbolado.

La culpa la tienen tus ojos, sus destellos,
tu boca, tus manos.

 Esas que recorren con delirio mis sueños,
Y saben ponerle esencias a este cuerpo.

No soy culpable de saber pedir tu sabia,
la que se desborda de tu piel morena,
de esas esencias que embrujan la existencia.

No soy culpable, no.

De tanto delirio tengo miedo,
Miedo de ser naufraga en tus mares,
silueta en llamas solo en tus recuerdos,
esperas de reencuentros,
tristezas de almas sucumbiendo a la locura.

Pecadora soy por desearte,
por querer que broten nardos en mis labios,
desear que sientas las fragancias de las rosas
en las mañanas de juegos delirantes.

de querer hechizarte,
sí, soy culpable.

 

 

Carmen Amaralis Vega