Puedes irte – Te dije,
abriendo las compuertas al futuro sin ti.

Un sudor frio traspasaba mi alma,
el temblor cubría mi cuerpo.

Asustada, encogida, pequeña,
Y un bosque negro ante mis ojos nublados,
la soledad acomodándose en mi espacio,
y una taza de café vacía en la mesa.

Miraste el camino,
calculaste los malabares del dolor,
recordando nuestras vidas enlazadas al deseo,
a mi vientre preñado de ilusiones mustias,
al beso en la frente al acostarte cansado,
y un relámpago de miedo recorrió tu corazón.

Nos miramos en lágrimas,
siguió un silencio eterno, y luego:
un abrazo estridente,
un perdóname sonoro…
Y finalmente…
el chasquido de los huesos
con el triunfó el amor.

 

Carmen Amaralis Vega