Ya la agenda está cargada,
Se ha llenado el cuaderno con deseos,
Que se cumplan uno a uno,
no importa el precio.

Una luz oculta en la mirada pide espacio.

Gritan las horas repletas de trechos largos.
Trechos con el polvo del engaño.

Y se amarga el girasol que arrancas con tus manos.

Es preciso adelantarse al tiempo,
Correr para ser el primero que empañe al sol,
Brillar con la gardenia en el pecho,
Las botas bien amarradas con cordones de vientos,
Sí, de vientos.

Y volar alto, muy alto.

Entre  vuelos renacen los aprovechados.
Ya la agenda la tienen cargada,
repleta de epitafios.

 

 


Carmen Amaralis Vega Olivencia