Carmen Amaralis Vega Olivencia es Doctora en Química y ejerce como Catedrática de Química en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (RUM), en la que desarrolla su labor docente e investigadora, compaginando estas actividades con una fecunda labor cultural, tanto en el campo de la literatura, como en el de la música y otras ocupaciones plásticas y artísticas.

Quizás sea, por encima de tantas polifacetias, su curiosidad vital, su imparable alegría, su contagiante naturaleza positiva, lo que más podría destacar de su abigarrada esencia personal. Una alegría íntima que siempre ha sabido derramar en sus escritos, y que ha dejado huella a través del tiempo, trasgrediendo lo puramente científico en una literatura esencial contagiada de intimismos y de ritmos de una tierra, la suya, que se imbrica metafísicamente en su poética.

Su poesía entrelaza entre lo científico y lo esencial, con fuertes raíces rítmicas apoyadas en los cantos de la tierra cálida de Puerto Rico, ritmos que han ido evolucionando hacia estructuras abstractas y sugerencias abiertas y que han rotado hacia una poética mucho más honda e intimista en la que la mirada crítica, fuertemente vivencial, alza la voz y los dolores en sus poemas y prosas.

Literatura mixta que se pelea, cotidiana, con las injusticias sociales y a la que duele la soledad y el silencio irreverente, luchando con su vitalidad personal de mujer inteligente, básicamente romántica y tierna, críticamente científica, que siempre ha sabido casar con sus creaciones literarias.
Posee muchos textos cortos en prosa, cuentos infantiles y poemas y ha publicado seis libros: cuatro de poesía, uno de relatos y uno de cuento infantil. Actualmente se encuentra escribiendo su primera novela.

 

Entre sus obras publicadas hasta el momento están:

Espectros de caricaturas de mi alma (poesía) 1995

Espejo místico (poesía) 1996
Comarca de sol y luna (cuentos) 1996

Ojos tatuados (poesía) 1998

Añoranza en desconcierto/Espectro de Ojos místicos (poesía) 2004

Vida y magia, entornos y sortilegios (relatos) 2005

Incluida en la IV y V Antología Internacional de Sensibilidades (2003-2004)

Incluida en La Antología de Oro-(Madrid 2005)

Incluida en la I Antología La palabra nos une (Chile- 2006)

incluida en La Antología de poesía erótica: larghetto ma non tropo-(Venezuela-2006)

Incluida en la Antología de Narrativa: Humor con extrema-unción- (Venezuela- 2006)

Participante en numerosos encuentros internacionales de literatura.

 


 
 
 
     
   
     

   
       
 
 
 
 
 

 

EN BUSCA DEL COLOR DE TU POESIA

Como una contradicción vivo tu poemario… siguiendo huellas que aseguras no dejar en el camino, los trazos y texturas de tus palabras, el color que emana de cada una de ellas…


No sé cómo dejar huellas.
No puedo.
Piso fuerte en la arena,
y el viento sublime me borra.
Ahora no sé si soy.


En contradicción a mis paradigmas, de que la ciencia y el arte son como el aceite y el agua, y mi postrero deleite de ver que todo es química, absolutamente todo, prosigo leyéndote…

Toda la variedad de colores, texturas, sabores combinados en una probeta de cristal en forma de hojas blancas es lo que encuentro en tu poemario, mi querida Carmen Amaralis. Y menciono el blanco porque según las leyes de la naturaleza, éste no es más que el reflejo de todos los colores. La química está en todo ser humano, en todo lo que vemos: el mar, una estrella, los campos… El mundo es química, lo visible y lo invisible. Y son precisamente esos elementos “invisibles” los que hacen huella donde pisamos con fuerza, o con tan sólo el suspiro de una vida que siempre “es”, y que no hay viento sublime que la borre, porque tan sólo se transforma para ser un elemento más de la gran alquimia de vivir a flor de piel.

Como una gran alquimista, tus versos convierten a las palabras comunes en fuego que en ocasiones queman lento, y en otras, como una gran hoguera, fulminan sin aspavientos. Después, como una niña juguetona, añades a tu probeta, puños de suspiros y nostalgias para que emerja de su fondo vapores azulados que nos den calma…

Y es en este vaivén entre la ciencia y el arte -en el que te pronuncias con una agudeza y precisión de formula exacta– que descubro a esa mujer sensible que ha hecho de sus conocimientos una gran paleta de colores para “vivenciar” otro tipo de arco iris, donde plasma esos mágicos átomos que caracterizan la esencia de toda alma poeta.

Es por todo esto, que he llegado a reconciliar tu biografía que me llena de admiración, con tu “vivir la palabra” en versos que combinas en una tabla periódica exquisita y única, y que lanzas al universo para que todos la podamos disfrutar. Gracias por ser y por estar.

Aletse Santiago
Cancún, Q.R. Mex.

 


 
 
 
     
   
     

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